Día a día estamos compartiendo nuestras vidas con las demás personas, ya sean a través de nuestros trabajos, lugares de estudio, en el lugar en el que vivimos, cuando asistimos a alguna reunión, con nuestros vecinos o en reuniones religiosas, todo comprendido en un contexto de comunidad. 

 

La vida en comunidad engloba un vínculo que implica compartir la vida entre los miembros pertenecientes a un espacio común y las relaciones personales basados en nuestros valores y su puesta en práctica.   

La vida comunitaria

La vida comunitaria nos ayuda a mejorar como seres humanos debido a que los demás influyen en las nuestras, ayudándonos a mejorar, crear planes en el corto y largo plazo, a sentirnos acompañados. Por naturaleza todos somos seres sociales que necesitamos vivir en comunidad ya que forma parte de nuestra existencia. Cuando se vive en comunidad, es importante que se trabaje por el mismo objetivo, respetando los derechos y deberes de cada uno. 

 

Es importante entender, comprender y respetar que cada comunidad tiene su microcultura social de acuerdo al entorno en el que vivimos y valores que compartimos.  

Día a día, sin darnos cuenta, vivimos una terapia comunitaria improvisada cuando compartimos en la sobremesa, cuando nos tomamos un café con amigos, sobretodo cuando nos encontramos pasando por un mal momento, lo que nos ayudará a tomar consciencia de lo necesario que es el bienestar social para nosotros.  

La vida en comunidad forma parte del camino de la felicidad ya que nuestra necesidad humana consta en las relaciones que tenemos con los demás; por mucho que nos guste estar solos, nuestra naturaleza necesita de ese apoyo social. No basta con decir “estoy feliz” para realmente sentirse feliz, también necesitamos que el entorno nos contagie de felicidad.